AFAEM celebra los actos con motivo del Día Mundial de la Salud Mental

AFAEM celebra los actos con motivo del Día Mundial de la Salud Mental

La sede de AFAEM en Villarrobledo ha vuelto a acoger un año más el acto central del Día Mundial de la Salud Mental. Junto a los usuarios del centro y sus familiares, también se han dado cita el alcalde de Villarrobledo, Alberto González, y la concejala de Bienestar Social, Rosario Herrera y la gerente del Hospital General, Caridad Ballesteros, quienes han participado en el mismo junto al presidente de la asociación, Francisco Noblejas y la usuaria Marisol Martínez. La lectura del manifiesto y la proclama de este día y un desayuno con los usuarios, han sido las actividades destacadas de la jornada.

Francisco Noblejas ha señalado que el lema elegido este año de ‘trabajar ‘sin máscaras y elegir sin barreras’, es uno de los objetivos de este tipo de asociaciones, eliminando prejuicios y estereotipos hacia este tipo de enfermos. En su opinión, “poder disponer de un trabajo remunerado implica llevar tu vida lo más normal posible y no tener que depender de las ayudas sociales ni de los familiares”.

Noblejas ha apuntado que el trabajo que desarrollan es bastante amplio, intentando mejorar el nivel de vida de estas personas tanto a nivel personal como a nivel laboral, con una atención comarcal muy importante, “por lo que estamos demandando a las administraciones que tengan en cuenta que nuestro ámbito de actuación es el mismo que el del Hospital General de Villarrobledo”.

Ha señalado que AFAEM como institución lleva trabajando 27 años, siendo la primera asociación en la provincia de Albacete en cuanto a salud mental, y la segunda en toda la comunidad autónoma, después de la de Talavera de la Reina, habiendo conseguido una gran evolución en cuanto a las diferentes terapias o la formación de los usuarios.

Por su parte, el alcalde de Villarrobledo Alberto González, ha señalado que si algo debe tener un gobierno es “alma”, añadiendo que está intentando llevar al Ayuntamiento la sensibilidad y apoyo a las familias, facilitándoles la vida, viviendo con calidad de vida, teniendo salud y trabajo. “Si a la salud mental de estos usuarios, les sumamos no tener un trabajo que les dé dignidad, se agrava la situación, y los primeros que deben estar al frente son los ayuntamientos”, ha apuntado González, quien ha añadido que no puede pedir a las empresas que contraten a estas personas si no es el propio Ayuntamiento el que da ejemplo.

Precisamente Alberto González se ha felicitado por el desarrollo del Plan de Discapacidad puesto en marcha por su gobierno, “que da una oportunidad a aquellos que no la pueden tener”. Por ello ha señalado que cuando acabe este mandato no quieren estar sólo en 35 beneficiarios, sino llegar a los 40, con contratos de 3 y 6 meses, teniendo un sitio donde ir, cuidando todos que tengan una mejor calidad de vida”.

El primer edil ha señalado que la política es “muy desagradecida” en muchas ocasiones, pero ha apuntado que de lo que más se puede estar satisfecho es, por ejemplo, de un plan de discapacidad, de ofrecer libros de texto a aquellas familias que no los podían comprar, dar servicio de comedor escolar a aquellos niños que lo necesitaban o abrir la escuela infantil Maestro Lucas Blázquez cerrada por el PP.

Por su parte, Rosario Herrera ha puesto en valor el trabajo de la concejalía de Bienestar Social, que está trabajando en estrecha colaboración con las diferentes asociaciones de autoayuda y sociosanitarias de Villarrobledo.

Herrera ha agradecido el trabajo que hacen estos colectivos, que además están inmersos en la Comisión Local de Personas con Discapacidad, “y es cierto que a cualquier llamada en el día a día del Ayuntamiento, siempre están ahí porque su trabajo es constante”.

Este es el manifiesto de este día que se ha leído en este acto:

De qué materia están hechos los sueños?

«Amanecía un nuevo día en una sociedad donde la gente vivía en plenitud. En la hora del alba, al despuntar el sol, de los hombres y mujeres brotaba con entusiasmo el propósito de esfuerzo; entregándose a las tareas más variadas. Tal era así que cada uno sacaba lo mejor de sí mismo y, al hacerlo, la sociedad le premiaba gustosamente con un plan de vida independiente: un hogar y un trabajo que, aunque pequeños, resultaban más que suficientes. El ingeniero, la maestra de escuela, el mozo de almacén…, todos proyectando su energía hacia el mismo horizonte: la superación y esperanza renovadas. Y así un día tras otro, haciendo saltar como resortes las barreras que, por injustas, iban quedando en evidencia».
Hagamos que la magia de lo invisible vaya ganando terreno a la realidad.
Todos tenemos grabados en el alma los signos de la lucha y del sacrificio. No podemos esconder nuestra naturaleza, y menos aún, nuestras destrezas y nuestros oficios; cuando nos dan oportunidad, nuestras habilidades afloran de manera natural. Por eso clamamos por la fundación de un nuevo principio: “Trabajar sin máscaras; emplear sin barreras”.
Cuando la claridad nos ilumina, las máscaras no sirven de nada. Lo auténtico, lo que somos verdaderamente, está en nuestro interior; y cuando la luz fluye desde dentro, sucede algo grande: la conexión entre las personas.
Si entre todos actuamos de forma positiva y consciente; si desarrollamos los vínculos que provienen de nuestro corazón, alumbraremos una sociedad sin barreras y sin exclusión, y ya no quedará talento perdido por el camino.
Viene al caso el ciclista al que, en plena carrera, se le revienta una rueda y no encuentra recambio. Camina junto a su bicicleta sin dejarla atrás hasta que sale al encuentro alguien que, de buena gana, le ayuda a recomponer sus piezas y, entonces, vuelve a circular con normalidad. Nosotros hemos puesto a punto nuestra mente, nuestra voluntad, nuestras ganas y nuestra motivación. Ahora ansiamos cruzar esa meta que es el compromiso y la participación.
La inserción socio laboral es un fundamento inaplazable para la recuperación de cualquier persona. Como necesitamos el aire, también necesitamos desempeñar un rol psicosocial que refuerce nuestra autoestima y, así, nos ayude a la consecución de objetivos concretos. El sentido de la responsabilidad, el sentirse útil, el cumplir con unos horarios y establecer rutinas, son hábitos de vida saludables.
No ha de ser bueno fingir lo que no eres. Quizá el reto consista en conseguir que nos valoren por nuestras capacidades, no por nuestras limitaciones. Podemos gustarte en mayor o menor medida pero, al menos, tratamos de ser personas auténticas.
La autenticidad es una virtud que hay que poner en valor; mostrarse como uno mismo, con nuestras virtudes y defectos, y tratar de reinventarnos cada día para ser mejores personas y aportar lo más valioso que llevemos dentro.
Para llevar a cabo este propósito y poder desempeñar una labor social, es necesario crear un ambiente de trabajo saludable, adecuado y adaptado a las circunstancias de cada persona y cada trabajador, teniendo en cuenta las características del puesto laboral y desde el respeto a la diversidad.
“Nunca se vio tanta materia en la noche, ni tanta aura alrededor”.
“Trabajar sin máscaras; emplear sin barreras”.